Omarchy, la distribución Linux omakase creada por David Heinemeier Hansson (el creador de Ruby on Rails), está ahora mismo en boca de la comunidad del software libre. Algunos la aman, otros la odian.
Yo lo digo claro: me declaro fan de Omarchy. Hay muchas cosas que me encantan a primera vista: el optimismo; la actitud de "sí se puede" (we can fix everything); unir a la gente; volver a hacer divertidos a los ordenadores; distanciarse de la política; enfocarse en el rendimiento... Vamos, si es que hasta me encanta la experiencia por defecto: el gestor de ventanas tiling moderno; el acceder a todo con el teclado; hasta la estética. Yo estoy entre la audiencia a la que va dirigida Omarchy, sería un usuario feliz haciendo muy pocos cambios.
Este artículo, sin embargo, se centra en las razones técnicas por las que todavía no voy a instalar Omarchy. Se resume en lo que llamo el punto óptimo de la seguridad.
El punto óptimo de la seguridad
Me tomo en serio la seguridad y la privacidad, porque creo que nuestras vidas digitales pesan cada vez más. Quiero proteger mis datos, ser consciente de dónde se alojan, quién tiene acceso a qué, y no dárselos a terceros cuando puedo evitarlo. Para eso invierto muchas horas a mis prácticas de seguridad y privacidad: leer, aprender, planificar e implementar cambios. Pero aparte de ese tiempo las decisiones que tomo añaden fricción y complicaciones a mi día a día, porque definen el cómo interactúo con mis dispositivos. Encontrar el punto óptimo adecuado de seguridad y privacidad para mí es algo a lo que le llevo dando vueltas muchos años.
Me gusta pensar en la intersección de mis datos y mis dispositivos como círculos, donde los de más confianza tienen acceso a los datos más íntimos.

Según este diagrama, tengo que confiar más en la integridad de mi ordenador que en la de mis dispositivos móviles (móvil, tablet). Eso hace que no solo la elección del SO, sino cómo lo configuro y lo uso, sea una decisión clave.
La evolución de mi punto óptimo
Para entender cómo ha ido cambiando mi particular punto óptimo de seguridad, voy a repasar la historia de mis sistemas operativos de cabecera:
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MS-DOS (principios de los 90)
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Windows (finales de los 90)
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Debian (los 2000)
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Kubuntu (principios de los 10)
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Qubes OS (finales de los 10)
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Arch Linux (los 20 hasta ahora)
Empecé con la informática en un ZX Spectrum+ en 1988; eran solo juegos y un poco de BASIC. Unos años después pasé a un IBM PC con MS-DOS, y eventualmente Windows 3.11. Sin Internet en casa, y prácticamente sin datos personales en los dispositivos (solo algún trabajo del cole), nadie pensaba en la privacidad; o más bien se daba por sentada.
Luego, con Windows 95, llegó Internet primero a través de módem, y más tarde por ADSL. Empecé a participar en comunidades online, a bajarme música, vídeos y software. Era un adolescente, pero por suerte lo bastante sensato como para usar un apodo y no publicar nombres ni direcciones en público.
El salto de Windows a Debian (después de trastear con otras distros de Linux) fue casi inevitable tras leer la filosofía del software libre. Me di cuenta de que no podía fiarme del software de código cerrado, y cada vez me sentía más incómodo con Windows. Cuando cambié sobre todo eché de menos mis juegos (solo unos pocos conseguí hacer funcionar con Wine), pero decidí pasarme a las consolas para quitarme el gusanillo. Mi soberanía digital era más importante.
Debian es una distro increíble, y sigue siendo mi elección para servidores a día de hoy. No obstante sus versiones tables se quedan anticuadas para su uso en escritorio, ese siempre ha sido un punto en contra para los que buscamos software reciente. Sí, usaba backports, y acabé corriendo sid, pero eso significaba más inestabilidad y roturas de vez en cuando. Por eso acabé cambiando a Ubuntu (al final me quedé con su sabor Kubuntu), y me fue bien por bastantes años.
En 2016 un amigo me presentó Qubes OS, y me flipó sus mejoras de seguridad. Si no conoces Qubes OS, quizá quieras leer su introducción para darte cuenta de lo distinto que puede ser un SO de escritorio. Si te da pereza, el resumen es este: en un SO tradicional todo el software que corre tiene acceso completo al ordenador, a todos sus archivos y dispositivos; en Qubes OS, en cambio, hay un componente del SO (lo que llaman Dom0) con un mínimo de software de confianza, y luego todo, absolutamente todo lo demás, corre en máquinas virtuales independientes y aisladas. Eso significa que si alguna vez ejecutas software malicioso (virus, troyanos, spyware, ransomware, ataques de cadena de suministro...), no tomaría automáticamente el control del ordenador y todos sus datos. Romper las barreras de una máquina virtual no es imposible, pero es bastante más difícil que otras opciones de aislamiento. Por eso se consideran el estándar de oro de la seguridad del software, amén de ejecutar en otro hardware independiente, claro.
Al final me pillé un portátil nuevo en 2017 e instalé Qubes OS. Lo usé con éxito varios años. Me sentía empoderado, con confianza para ejecutar cualquier software con la tranquilidad de que no podía joder el ordenador ni acceder a datos que no debiera. Sin embargo, el día a día se hizo pesado y acabó siendo demasiado para mí. La lentitud, incluso con VMs aceleradas por hardware, hacía penosas todas las tareas diarias: navegar por la web, abrir imágenes o PDFs, y sobre todo mi trabajo fotográfico se resintió mucho. Después de unos años decidí que tanta seguridad no estaba justificada para mis necesidades personales, y que había inclinado demasiado la balanza en esa dirección.
Eso me llevó a mi última transición. Me pillé un ordenador de sobremesa nuevo y me quedé con Arch Linux por su amplitud de software al día y su maleabilidad para configurarlo como quisiese. Implementé algunas prácticas de seguridad que me acercarían a mi punto óptimo de seguridad, privacidad y UX, como Secure Boot de extremo a extremo basado en UKI y sandboxing ligero de software. Uso KDE porque me resulta familiar y es muy configurable, pero los gestores de ventanas tiling modernos me tiran mucho; simplemente ahora mismo no puedo justificar el tiempo de montar uno.
Qué voy a buscar en mi futuro SO de escritorio
Ahora mismo estoy a gusto, con un ecosistema personal cómodo y lo bastante seguro para lo que necesito. Pero la mente del hacker no para, y siempre estoy pensando en cómo se podría mejorar.
Esta es mi lista de deseos de lo que me gustaría ver en mi próximo SO de escritorio:
- Buen UX de serie. Rápido. Fluido. Agradable en el día a día. Todo con el teclado. Bonito. Omarchy ya cumple este punto para mí, eso fue lo que me motivó a escribir este artículo.
- Software en sandbox. La mayoría de los programas deberían ejecutarse en un sandbox por defecto, de una forma abstraída del usuario para que la UX no se resienta. No me importa que me pregunte por permisos; la mayoría sólo serían una vez por cada programa, me parecen un compromiso aceptable para la seguridad. Habría una interfaz cómoda para gestionar los permisos, incluyendo a qué archivos o directorios tiene acceso cada programa (lectura y/o escritura).
- Actualizaciones auditadas. Después de implementar revisión con IA para la actualización de mis paquetes de Emacs he estado pensando cuánto me gustaría tener lo mismo pero para todo el SO. Quiero alguna garantía de que el software se ha auditado antes de aterrizar en mi máquina. No es una proposición sencilla, hay muchos retos que superar, porque es mucho software y sería muy costoso, pero creo que podría haber soluciones vía crowdfunding. Me parece que podría ser una killer app para Linux, porque un SO de código cerrado no podría competir en este terreno: tienes inevitablemente que fiarte de un tercero y no puedes fiarte solamente del código. Estoy planeando un artículo para desarrollar esta idea, y quizá trabaje en ello como proyecto futuro si nadie más lo hace primero.
- Configuración declarativa. La verdad es que me arrepiento un poco de no haberme subido al carro de NixOS en vez de decidirme por Arch Linux. La reproducibilidad, la capacidad de compartir configuraciones complejas y de deshacer errores es algo muy potente. Además, los agentes de IA simplifican hacer cambios. Lo cual me lleva al siguiente punto.
- AI integrada. Como ya saben los lectores de mi blog, ya he abrazado la IA y la uso a saco. Estoy plenamente convencido de que ha venido para quedarse y que hay que integrarla y construir sistemas nuevos a su alrededor para que nos sirvan mejor. La uso para programar, investigar, depurar, aprender, crear... Sin embargo constreñir a las IAs para satisfacer mis objetivos de seguridad y privacidad no ha sido tan sencillo como me gustaría. Quiero que mis agentes tengan acceso restringido solo a lo que necesitan para hacer el trabajo. Quiero ver un plan de ejecución que pueda revisar y aprobar. No voy a fiarle a una IA mis datos más personales a menos que corra en mis propias instalaciones. Mi SO ideal integraría la IA, pero debidamente en sandbox para cubrir estos y probablemente otros casos de uso. Omarchy ya integra IA, es puntero en ese aspecto, pero le pediría que estuviese mejor aislada.
Ahora mismo estoy liado con otros proyectos que demandan mi atención, incluida una reforma gorda de la casa y poner en marcha mi nuevo homelab. Estas movidas me van a entretener varios meses, durante los cuales preferiría no distraerme cambiando mi ordenador principal a otro SO. Sin embargo, cuando la casa y el homelab estén en marcha pienso revisitar mi elección de SO de escritorio. Cuando llegue el momento regresaré a esta lista de deseos y veré cómo está el panorama de las distros Linux.
Omarchy está mejorando a un ritmo alucinante, su base de usuarios y el número de contribuidores crecen por miles. La mayoría de las mejoras que leo parecen centrarse en el escritorio y la UX, pero ojalá esta humilde lista dé que pensar sobre la arquitectura del SO en términos de seguridad y privacidad.
Sea como sea les deseo el mejor de los éxitos al proyecto y la comunidad Omarchy, su positividad es algo muy necesario en estos tiempos que corren.
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