Voy a empezar una nueva serie de artículos sobre cómo estoy utilizando la IA para programar software o resolver problemas técnicos.
Los artículos tendrán esta estructura:
- Problema
- Ejecución
- Resultado
- Lecciones y descubrimientos
En este artículo no quiero entrar en consideraciones éticas, medioambientales o político-económicas de las IA, pero sí en mi experiencia como desarrollador. Las opiniones y estudios sobre el impacto de las IA en la productividad de los desarrolladores de software son dispares. Algunos dicen que puede multiplicar la productividad, otros que aunque dé la sensación de mejorar, en realidad disminuye. Tras estos meses de experiencia personal me inclino a pensar que son especialmente efectivas para quienes tienen profundos conocimientos técnicos.
Tuve mi primer ordenador a los 5 años (¡casi 40 años ya!), con el que empecé a aprender informática y a programar. Uso GNU/Linux desde 1998. Completé mi educación superior en Ingeniería Informática. He trabajado 15 años como ingeniero de software. Y con las IA me siento 10 veces más productivo.
Ojo que digo "me siento", porque no tengo métricas objetivas para decir cuánto más productivo realmente soy. Los estudios apuntan a que la mejora es de alrededor del 20%, pero las estadísticas suelen calcularse sobre proyectos grandes, que no es mi caso. Trabajando en proyectos nuevos o pequeños creo que las IAs son muy eficientes. En mi caso es indudable que estos proyectos no serían una realidad si no tuviese la ayuda de las IA.
Mi principal problema en los últimos años ha sido el tiempo.
Tiempo para aprender algo nuevo.
Tiempo para dedicarle horas a una única tarea.
Hay demasiadas cosas que hacer y estoy demasiado ocupado con la vida para hacerlo todo.
Creo que esta es una experiencia común especialmente entre padres.
Por eso mis ideas se quedaban años como TODO en mis notas. Ahora estoy entrando en una rutina en la que echo un vistazo a esa lista, elijo una y la ejecuto satisfactoriamente en minutos u horas, a ratos sueltos durante un fin de semana. Esto es lo que pienso documentar en esta serie de artículos.
Dicho todo esto, no quiero ignorar las voces que avisan de los efectos negativos del uso (o abuso) de las IA. Personalmente espero que no me afecte negativamente, porque hago un uso relativamente reducido, pero procuraré ser introspectivo sobre mi estado mental.
También leo a muchos programadores que odian la IA, hasta el punto de abandonar sus carreras, porque lo que disfrutan es el escribir el código ellos mismos. Siento su dolor cuando tienen trabajos en los que les obligan a usar IA y están presionados a producir más y más rápido. Su día a día ha cambiado rápidamente y cuando antes pasaban la mayor parte del tiempo escribiendo código, ahora eso se ha invertido y tienen que dedicarse a generar, revisar, corregir y ajustar, lo cuál es mucho menos divertido y mentalmente estresante y agotador.
En mi caso escribir el código es secundario, me importa más el resultado final que el proceso. Por eso estoy feliz de tomar los atajos que me brinda la IA, mientras pueda mantener el control y tener un resultado más rápido con la calidad que busco.